Anticuerpos Emocionales

  • Posted on: 26 July 2015
  • By: bioadmin

Cuando un niño se llena de tierra, decimos que se "ensucia físicamente"... 
Entonces su cuerpo crea anticuerpos biológicos, para resistir a las enfermedades provocadas por virus, bacterias, hongo, microbios, etc.
Si el niño siempre está en un ambiente "limpio" es más susceptible de enfermarse, pues no ha creado suficientes anticuerpos biológicos. En un caso hipotético, de un niño al desarrollarse en un ambiente “estéril”, al salir a la calle y jugar con niños que han vivido “afuera” en contacto con la naturaleza, con la tierra, con el aire, etc. ese niño que no ha tenido contacto con los microorganismos de esos ambientes, sería muy susceptible a enfermar, pues su sistema inmunológico no está preparado para reconocer los patógenos y por tanto de defenderse…

Emocionalmente es el mismo caso...

Si evitamos que el niño se "ensucie emocionalmente", es decir que evitamos que haga esfuerzo, busque, se caiga, llore, sufra, equivoque, trabaje, explore, que se le complique un situación, etc. 
Estaremos evitando que ese niño cree "anticuerpos emocionales"...
El día que se encuentre a un problema complicado, que no ha enfrentado nunca... no sabrá que hacer, como reaccionar... pues siempre le han hecho el "trabajo sucio", siempre “alguien o algo” ha hecho lo que el debió hacer, han vivido su vida, y no le han permitido vivir su propias experiencias, y por lo tanto no sabe cómo hacerlo el por sí mismo, no sabe cómo resolver este conflicto... Y la frustración aparece en escena… Los “anticuerpos emocionales“, no saben reconocer el conflicto y por tanto no saben cómo resolverlo, no saben qué hacer...

Depende de alguien más y por tanto será más susceptible a enfermarse emocionalmente,
porque no se le permitió que formara sus propios "anticuerpos emocionales". Que no es otra cosa, que permitir que las personas vivan sus propias experiencias, y comiencen a desarrollarse como adultos emocionales.

A partir de esta experiencia “solo” comenzara a crecer… o a hundirse, crecer si aprende a obtener el aprendizaje de la experiencia o a hundirse si se decide sufrir lo que pasa y no volverse responsable de lo que pasa.

Claro que aquí se requiere de el juicio y sabiduría de los padres, que sepan guiar a sus hijos y se determine un umbral sano, pues se debe tener el tacto de entender cuando se debe dejar solo y cuando se debe acompañar en el aprendizaje, pues no se trata de dejarlo a la deriva, pero tampoco de hacer todo por el niño, sin dejar que éste viva su propia vida.

Antonio Bastida C.